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viernes

Crónicas del Fun & Serious (II): El Misterio de Amelia

Jose Antonio Racero es un inconsciente. Si, vale es una catchphrase barata para captar tu atención, querido lector, pero hay bastante verdad en lo que digo (¡Aunque no en el sentido que le estás dando, malpensado!).

Si tú fueses un inversor y yo te cuento que voy a hacer un juego homenaje a las aventuras gráficas de los 80 y 90, que has decidido hacer este primer juego en formato semi3D…  ¿Cuánto dinero invertirías? ¿Y si te añado que quiero que el objetivo fundamental del juego sea sensibilizar y capacitar en materia de ISO a los jugadores?

Casi puedo palpar tu incredulidad y poca fé en el proyecto, compañero.

Los párrafos anteriores se basan en una historia real: la de Jose Antonio, Verónica, Alejandro y todo el resto de equipo de Omnium Lab, la empresa de Algeciras que entre los diferentes productos de su portafolio cuentan con “El misterio de Amelia”.

Tuve la oportunidad de presenciar la presentación de “El misterio de Amelia” en el último Fun & Serious y (más allá de convertirme en un fan declarado de LudicMan, el terror del aburrimiento) me generó una sensación que todavía me cuesta poner en palabras. No puedo negar que la demo del juego era claramente una beta, pero mi sensación fue como cuando ves un bloque de piedra y casi puedes intuir la escultura potencial que contiene.
LudicMan, gracias a una foto de Aitor Mercero
No entraré al detalle del trasfondo del juego. Para eso os recomiendo acudir a su web y ver el tráiler correspondiente. Además no sería parcial, porque combinar la Guerra Mundial, los nazis, una trama de misterio y la normativa de calidad me parece un reto digno de quitarse el sombrero (Y siempre he sido fan de las aventuras gráficas de Indy, donde sale todo lo anterior… menos la ISO).

Otra gran acierto a mi entender que quiero resaltar es la decisión de construir la historia de forma modular, facilitando la customización no solo estética sino del propio argumento y de los contenidos pedagógicos. Si este proceso ha sido bien diseñado (y por lo poco que los conozco creo que sí) es una cuestión que una organización debería valorar: Pocos serious games hoy en día permiten personalizar algo más allá de la cuestión puramente estética.

Por otro lado, estoy esperando ver cómo resuelven la interface de usuario y como se integra con el resto del sistema para que resulte lo más intuitiva posible para newbies (al fin y al cabo los profesionales que necesitan la ISO no tienen porqué ser gamers) sin que ello limite la creación de puzles retadores y la libertad de acción del jugador. Realmente hay un reto apasionante.

Y como buenos inconscientes, se autoretaron a tener todo esto acabado en tres meses.


Quiero pensar que seguramente más de un inversor japonés hoy sigue lamentando haber desestimado la oportunidad que le ofreció un día un tal Miyamoto para hacer un juego sobre tío bigotudo de profesión fontanero que rescata princesas y pisa champiñones.

No creo que “El misterio de Amelia” sea el nuevo Mario Bros (al menos no tengo suficiente información como para afirmarlo), pero creo que puede convertirse en uno de los productos que funcionen como punta de lanza para abrir el mercado del juego serio en las empresas de España de manera estable de una vez en este 2014.

En tres meses comenzaremos a descubrirlo. No perdáis de vista a este equipo de valientes inconscientes.

lunes

Lo que pasa en el juego... ¿Queda en el juego?


Prueba a enseñarle a una persona una serie de fotos. Comienza con paisajes, objetos inanimados, y cambia lentamente a imágenes que incluyan personas. Finaliza este proceso incluyendo dos o tres imágenes de un bebe sonriendo.

Observa los gestos más mínimos en la cara de la persona ¿Te ha parecido ver el inicio de una sonrisa al aparecer el bebe? Quizás ha sido algo más explícito, poniendo carita de cachorrito y emitiendo ESE sonido (awwwwnnnn) que significa “qué monaaaadaaa”.

¡¡¡Awwwwwn!!! ¡¡Qué moooonoooo!!
Numerosos estudios han mostrado que uno de los elementos más básicos de interacción social y de los que primero surgen en la vida de los humanos es la sonrisa social, esa que surge de manera voluntaria y busca la aprobación del otro. No existen edades, ni género, ni cultura que se resista a este mensaje. Es universal. Su detección está tan “tatuada” en nuestra caché cerebral que tenemos poco control sobre nuestra respuesta y eso se traduce salvo en contadas ocasiones en una sonrisa recíproca e inmediata. En nuestro interior, se produce un chute de hormonas del placer en nuestros cerebros, y eso contribuye a reforzar la conducta de sonreir... y facilita todo el proceso prosocial posterior: la empatía, el altruismo…

¿Qué tiene esto que ver con los juegos? 

Muchas veces me preguntan cómo de fuerte es el “círculo mágico”, esa membrana de atención focalizada en la que se envuelve el jugador plenamente inmerso en el juego ¿Hasta qué punto un jugador es capaz de trasladar lo aprendido en un juego al “mundo real” y viceversa? ¿O por el contrario, siguiendo el símil futbolístico: Lo que pasa en el juego, queda en el juego?

Me centro en el aprendizaje de habilidades de gestión emocional. Por ejemplo, si la narrativa de juego enfatiza conductas prosociales… ¿Mostrará el jugador esas conductas cuando acabe de jugar?

Un reciente estudio (1) además de recordarnos que personas con altos niveles de empatía muestran una preferencia por las historias de ficción,muestra que la lectura de ficción puede facilitar nuestra capacidad para ponernos en los zapatos de otros, al “obligarnos” a interpretar los eventos que suceden, los posibles escenarios futuros o los objetivos e intenciones de los diferentes personajes, llegando en determinados casos a crear vínculos emocionales de afinidad similares a los mostrados en los estudios sobre trasferencia emocional entre jugadores y sus avatar (¿Alguien ha pedido un Tamagotchi?).

Los píxels también lloran...
Otro factor a tener en cuenta es que la ficción pone al lector en un cierto estado de “predisposición a creer”. Dentro de un orden, sacrificamos nuestras preconcepciones para escuchar la historia antes de crear nuestra interpretación de hechos e intenciones… ¿No es una actitud deseable cuando tenemos que afrontar problemas en la vida real, en lugar de reaccionar en base al pasado o nuestras ideas preconcebidas (y a veces inconscientes)?

Paraos un momento a pensar en las implicaciones de estos resultados para el diseño de juegos que fomenten los valores y la integración social y el valor que puede aportar en la escuela y en las organizaciones.

Por supuesto no es el único estudio en esta línea, y no caeré en la simplicidad de asegurar una causa-efecto (si lees ficción, tendrás más empatía), pero me parece un factor a tener en cuenta a la hora de diseñar juegos para la educación y en especial en la definición del elenco de personajes y su “vida interior”. Sin desestimar el impacto estético de mundos virtuales y animación 3D, los educadores tienen aquí una oportunidad de oro para aportar valor usando una herramienta tan básica y efectiva como es la narrativa, la definición de personajes y la historia.

Programas como ADRIFT permiten interfaces relativamente intuitivas para crear entornos literariamente atractivos. Con ese perfil de jugador treintañero (40% femenino) que ha vivido Monkey Island o los oldies de la ficción interactiva, que lleva trece años jugando y que imaginaba una nave espacial gracias a tan solo tres píxeles, no creo que haya problemas de adaptación (¡Atención a la oportunidad de negocio, gente del business training consulting!).

Por otro lado, alguien puede decirme que es complicado “hacer que los jóvenes lean” en este entorno tan interactivo y multimedia, y estoy de acuerdo… en parte. En efecto la narrativa tendrá que tener otro estilo, más directo (agresivo, si quieres verlo así), más concreto, con muchos más momentos donde decidir… ¡Ey! ¡Ahí está el reto! ¡Nadie dijo que fuera fácil!

¡¡Yeeeeyyyy!! ¡He superado esta unidad didáctica!
Me gusta mucho quienes ven el juego como una importante herramienta para la construcción de sistemas sociales estables y beneficiosos para sus miembros (Amy Jo Kim es para mí una referencia en ese sentido), creo que es un fin emocionante a todas las edades y que puede suponer una potente palanca de cambio por su efecto escalable (de la persona al grupo a la sociedad…).  Además, ver una "cara Toledano" en alumnos o adultos jugando (de esos "educativos")... es algo que no tiene precio. 

Todo diseñador de juegos educativos debería buscar sacar esa cara al alumno-jugador.


 (1) Bal PM, Veltkamp M (2013) How Does Fiction Reading Influence Empathy? An Experimental Investigation on the Role of Emotional Transportation. PLoS ONE 8(1): e55341. doi:10.1371/journal.pone.0055341

domingo

Jugando a los MOOCs

Comencé hace unas semanas el curso Learning Creative Learning del MIT, y he de admitir que lo hice con cierto respeto. Mis dos experiencias más recientes han sido el curso de Gamificación del profesor Werbach y el curso de Creatividad de la profesora Tina Selig y puedo decir que han sido diametralmente opuestas, aunque en ambos los contenidos del curso me parecieron excelentes (Mientras que el primer caso participé y finalice, en el segundo caso me desenganché casi al principio, superado por el curso).

Learning Creative Learning es una excelente oportunidad de reflexionar sobre el proceso de "Aprender a aprender", una de las habilidades que la UNESCO y otras entidades internacionales marcan como crítica para nuestra empleabilidad futura (y yo añado que para nuestra adaptabilidad a la vida, no solo al marco profesional). En este sentido, estas experiencias me han permitido pensar sobre mi experiencia con los MOOCs y porqué me he descolgado de uno y no de otro. Voy a divagar un rato sobre el tema (así que ponte cómodo, avisado estas ;D )


Primero, la participación en un curso de estas características debe ser voluntaria. El "hazte este curso, que es gratuito" no funciona. Debes querer participar por el hecho de disfrutar del viaje, no por el destino final (por ejemplo un certificado, o la aprobación de tu jefe). Solo una combinación de interés, esfuerzo e iniciativa propia te asegura el éxito real en un MOOC

Segundo, no gustará a todo tipo de estudiantes. Por hacer un paralelismo con los tipos de jugadores, aquellos centrados en la adquisición o la competitividad no van a encontrar grandes motivaciones en el entorno de aprendizaje "tipo sandbox" que no posee un itinerario de aprendizaje con hitos marcados o unos ejercicios que te permitan compararte con otros.

MOOCs como Lego (de los viejos)
 Tercero, requiere tomar responsabilidad real sobre tu propio aprendizaje. Creo que yo fallé en este tema en mis primeros flirteos con los MOOCs. Esperaba que me dieran las cosas "hechas": Ejercicios con una única solución, foros de discusión ordenados y organizados... Esto no funciona así. Hay gente que aprende bien en el gigantesco foro general de miles de personas y cientos de debates, pero si no es así... ¿Qué te impide crear una comunidad más pequeña y manejable, o específica de un tema e invitar a la gente a unirse? G+ Facebook... permiten este tipo de iniciativas de forma gratuita. Ahora me parece evidente, pero en mis primeros MOOCs tenía la sensación de hacer algo "ilegal".

Un sistema de participación voluntaria, no válido para todos los jugadores, condiciones de perder / ganar, feedback inmediato... ¡A mí esto me suena a cuando hablo de juegos! Al final, me estoy dando cuenta que los MOOCs tienen mucho de "jugar a aprender", te permiten disponer de una plataforma donde manipular ideas y conceptos y someterlos a la crítica de otros, en un proceso de prototipado rápido de ideas. Te permiten conocerte mucho mejor, saber qué te gusta y cómo aprendes de manera más eficaz, y una vez tienes esa información te obligan (si quieres superar el curso, claro) a diseñar un entorno personal de aprendizaje en el que te sientas cómodo y no aceptar de forma sumisa el impuesto.

Cuando esta filosofía empiece a aplicarse en las empresas, tendremos realmente "organizaciones que aprenden". Vamos a por ello.

lunes

El valor educativo de Sim City


Sin contar SimCity Societies, ya han pasado diez años desde la última entrega de la popular saga SimCity de Will Wright, juego que desde sus inicios en 1989 pone a prueba (¿Alguien no lo sabe?) tu capacidad para gestionar una ciudad de la forma más eficaz posible. En poco más de un mes (a primeros de marzo), podremos disfrutar de la quinta entrega de la mano de Maxis (Electronic Arts), en lo que se espera sea un nuevo superventas.

Más allá de su valor económico, no soy el único que ve el potencial educativo de este juego.  Podéis encontrar en la web varios ejemplos de su uso en las aulas. y podéis aportar vuestras ideas de uso de SimCity 5 en twitter bajo el hashtag #LearnBuildCreate . Los propios autores hablan de su creación como “un recurso para aquellos profesores que tengan un especial interés en utilizar las herramientas digitales para motivar el interés de sus alumnos por la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas”.
La prehistoria de SimCity
Resulta curioso que un juego a primera vista tan complejo y “falto de acción” pueda resultar tan atractivo y logre generar horas de entretenimiento, a veces de una sola sentada. Ojala nuestros alumnos virtuales dedicasen tanto tiempo a la formación… ¿Podemos extraer alguna lección de cara al diseño de nuestras experiencias formativas online?

La gente de LabGlass, cocreadores del motorGlassBox incluido en esta nueva versión del juego, ha dedicado enormes esfuerzos a construir un entorno realista (más incluso que antes) donde los procesos físicos (agua, incendios, tráfico…) se comportan respondiendo a las leyes naturales y sociales, y los algoritmos de inteligencia artificial aportan una apariencia de intencionalidad explícita a cada elemento del sistema.

Uno de los valores educativos de cualquiera de los juegos de esta saga consiste en ayudarnos a pulir de forma tácita nuestra capacidad crítica para gestionar situaciones complejas con múltiples variables que además no responden siempre igual, como en la vida misma. Al parecer los diseñadores han hecho que descubrir el entramado de relaciones entre variables evoluciones desde una claridad meridiana al principio hasta un cuadro difuso y multivariable en etapas más avanzadas... Como en la vida misma, nada es blanco ni negro sino más o menos adaptativo según tus intenciones.

Como crítica, esta búsqueda constante de un “estado de flujo”, de una óptima relación entre las habilidades del jugador y la dificultad del juego, puede provocar el pensamiento crítico o fomentar el descuelgue de ese perfil de estudiante más acostumbrado a la gratificación inmediata. La labor del tutor como guía y fuente de motivación cobra especial importancia si usamos SimCity con valor educativo.
Estética visual de película
Aparte de los jugadores reincidentes, que ya saben lo que se van a encontrar al haber jugado anteriores ediciones, el juego recompensa de forma constante al jugador. En los primeros momentos con una cuidada estética visual y auditiva placentera para los sentidos. Posteriormente, conforme aparecen tus primeras creaciones, con una sensación de libertad de control y desarrollo potencial que abre la imaginación y crea en tu mente una imagen de ciudad ideal, un objetivo deseado que mantendrá tu motivación a lo largo de toda la partida. Esta característica es crítica (y puede extrapolarse a cualquier sistema de motivación de empleados bien montado): El juego no marca un objetivo, sino que lo hace el propio jugador.

Esta visualización mental, aparte de los efectos positivos en el rendimiento, el compromiso y el mantenimiento de la atención (ver estudios en deportistas de élite) hace que percibamos todo avance estético o procedimental con orgullo en un círculo motivador que se alimenta a sí mismo (¿Alguien ha oído hablar del concepto fiero? Imagina lo que se siente al ver como aparece tu costoso proyecto de obra pública en medio de tu ciudad…)

La interfaz de usuario también ha sufrido una enorme evolución a medida que han ido apareciendo los capítulos de la saga; desde un cuadro de mando racional y numérico hacia componentes sensoriales e intuitivos por capas temáticas y colores, que se esfuerzan por conectar emocionalmente con el usuario de forma inmediata (y casi subliminal) reforzando el vínculo entre el jugador y la ciudad-mascota.
Interface emocional en Sim City
Podría dar algunas claves más sobre el valor de este tipo de juegos para la educación de jóvenes y adultos, pero creo que se entiende la idea. En mi opinión el mayor valor de SimCity o su género no está en ser usados como una herramienta de aprendizaje factual per se (por ejemplo, para aprender cómo se gestiona una ciudad), sino como una excusa para la reflexión crítica, preferentemente con otros alumnos-jugadores y con el profesor, para aprender metahabilidades de gestión de sistemas complejos (por ejemplo, toma de riesgos, decisiones ganar-ganar, evaluación de situaciones, análisis de causas del compromiso de tus sims-ciudadanos…). 

En resumen, una herramienta didáctica recomendada, en cualquiera de sus versiones.

jueves

Serious games, Zelda y neurobiología

Me encanta LinkedIn, porque me permite debatir sobre temas en los que no tengo mucho conocimiento (muuuchos) y es posible encontrar personas dispuestas a orientarte y compartir su experiencia y opiniones.

En justa retribución he aprendido unas cuantas cosas sobre los juegos y las emociones que me parecen interesantes y que quiero compartir por aquí.

Empezando por lo más pequeño


Esta foto es del Sr. Dopamina. No parece muy imponente ¿Cierto? ¡Pues atención! Es uno de los principales neurotransmisores (NT) implicados en los circuitos del placer y en la emoción placentera. ¿Me como un delicioso pastel? El cerebro suelta una inyección de dopamina ¿Sexo? Dopamina.

Evidentemente la dopamina y el placer están relacionados en todos los seres humanos... Pero los estímulos que desencadenan el NT y la cantidad liberada difieren según las personas y las circunstancias.

Saliendo de las capas más bajas y fisiológicas de la pirámide de Maslow, estudios demuestran que el cerebro humano libera dopamina incluso ante estímulos intangibles ¿Veo una película que me gusta? ¿Creo que mi jefe viene a darme un ascenso? Dopamina. Si me cruzo por la calle de forma inesperada con un preciado amigo al que hace mucho que no veo ¿Qué sucede? ¡Exacto!

Me gusta cuando está... Pero sobre todo cuando VA a estar.
Estudios más recientes han demostrado que el ser humano no solo responde a estímulos intangibles. Sino que responde con dopamina (y emociones positivas) también cuando ANTICIPA que van a aparecer estímulos intangibles. ¿Estoy esperando a mi novia y se acerca la hora? ¡Dopamina! ¿Se acerca la hora de comer mi plato favorito?... Pues adivina lo que pasa.

¿Qué tiene que ver esto con el diseño de serious games?
La dopamina, al potenciar la emoción, se relaciona con el incremento de la atención, la repetición de la conducta y la retención y recuperación de situaciones en el corto y medio plazo. Las emociones negativas tienen similares efectos sobre el aprendizaje... Pero con efectos colaterales que podéis fácilmente intuir (entre los que el estrés es el más evidente).

Vamos a cosas concretas. Imagina que al diseñar las pautas de aprendizaje en tu juego sitúas estímulos visuales o auditivos que indican un avance positivo hacia la conclusión exitosa del módulo o del capítulo. Potencias y clarificas la expectativa de exito y por tanto ¿Qué sucede? ¡Dopamina! Y por tanto consolidación de la conducta. Y satisfacción. y mejor adquisición de la experiencia.

Soy jugador de videojuegos y veo usos de esta técnica de forma constante. Cualquier episodio de la saga Zelda me sirve. Observa el siguiente vídeo:


Los diseñadores han unido la aparición de una recompensa (Cofre del tesoro) a una música y estilo visual determinado (giro 360º en torno al personaje). Añade unos segundos de espera antes de mostrar el tesoro-recompensa y... Voilà! Dopamina al canto.

Prueba tú: Pregunta a alguien que haya jugado completo solo uno de los juegos de Zelda si reconoce el jingle. ¿A qué tipo de emoción lo asocia?

Pequeña anotación, son mucho más efectivos los desencadenantes visuales y auditivos que otros que requieren un procesamiento mental más profundo (por ejemplo, porcentajes de avance) porque los primeros se procesan de forma mucho más directa e inconsciente.

Al fin y al cabo, en nuestros millones de años de evolución en tierra salvaje, a la hora de detectar peligros o fuentes de comida ¿Buscábamos pistas audiovisuales o barras de porcentaje?

Seguro que podéis ver otras aplicaciones claras a la hora de diseñar vuestros serious, pero quería resaltar este tema porque sigo insistiendo en que todavía no usamos en nuestras experiencias interactivas todo el potencial de la música y de las pistas visuales.

¿ Somos capaces de hacerlo?

lunes

¡¡¡Falsa interactividad y Happy Path 2012!!!

Ayer estaba viendo Dora la exploradora (los motivos me los guardo para mí mismo) y me quedé sorprendido de la importancia que todos los sistemas herramienta-persona dan a la interactividad como forma de personalizar las experiencias.

Ejemplo: En un punto del capítulo, Dora se gira hacia la pantalla y lanza una pregunta directa a los espectadores (Al estilo "¿Cómo están ustedeeees?"). Tras un breve lapso de tiempo, cabecea afirmativamente y el capítulo continua, como si la decisión de los niños fuese la que ha desencadenado las siguientes escenas y, si el niño hubiese dicho otra cosa, el capítulo hubiese sido muy distinto. He visto que este tipo de interacción aparece en muchos programas infantiles (entre los que se cuentan mi gran y adorado Pocoyó).

¿Es esto realmente interacción? Evidentemente, nadie lo afirmaría. Es más bien una forma de generar una respuesta en el usuario y dar la ilusión de control sobre lo que está viendo. Por supuesto, en niños funciona muy bien, pero... ¿Alguien lo usaría con adultos?



En la simulación de escenarios existe algo que los ingleses llaman "Happy path" o "Golden Path". Se trata de la sucesión ideal de eventos que llevan desde un punto inicial hasta el cumplimiento del objetivo deseado sin que aparezca ningún imprevisto. Es el inicio de la simulación, el ideal.

Muchas de las formaciones online que he vivido (e incluso algunas que he diseñado, no os creáis) se centran en "qué quiero enseñar". Con esto, definen los pasos que deben darse, los elementos del sistema que deben conocerse o lo que proceda para esos contenidos y... ¡zas! Ya tenemos el Happy Path. ¡Terminado el diseño de la formación online! ¿Cómo vamos a gastar dinero en enseñar lo que NO debe hacerse?

Y esto genera por tanto un módulo de formación donde empiezas por el principio, sigues por la mitad y acabas... al final. Predecible, sucesivo... y soso. En un alarde de "interactividad" y para "adaptarse a tu nivel inicial de conocimientos" el módulo puede dejarte elegir en qué parte del Happy Path quieres comenzar (o peor aún: elegir por tí el punto de inicio según respondas a un test). Interactividad de Dora la Exploradora.

Creo que a la hora de diseñar experiencias de aprendizaje, los usuarios no buscamos solo el Happy Path. Es más, creo que es lo último que buscamos. Porque la vida real no tiene un único camino ideal para casi ninguna cosa. Incluso en la formación en áreas como la jurídica, la sanidad o la seguridad la exploración muchas veces consiste en poder ver "que pasaría si me salgo del camino", en explotar el lado rebelde que llevamos dentro. Limitar la exploración de un campo de conocimiento a "lo que debe hacerse" genera frustración y, en casos extremos, sumisión y sectarismo ("a mi me han enseñado que esto es así").

Un nuevo reto: Dar mayor peso en el desarrollo de la formación online a lo que podría pasar frente a lo que debería pasar porque en general la vida no discurre por los caminos del "debería ser" ni se mueve por las reglas del Happy Path. Además ¿Cómo vas a explorar y descubrir cosas nuevas sin salirte del camino marcado? ¿Qué emociones te genera saber que hagas lo que hagas, el camino ya está escrito?

No hagáis como Dorothy y exigid poder saliros del camino. O al final del módulo online, puede que descubráis que todo era una ilusión. 

martes

Si quieres cambiar, no pienses en lo que necesitas

Siempre he pensado que el cambio se genera bien por elección propia o por reacción a una necesidad (me encuentro mal dónde estoy y cuando la cosa se hace insoportable me muevo). Dejando de lado cual de las dos alternativas es más saludable, hay una pregunta que siempre le hago a la gente, y que de casi todo el mundo responde igual, de forma sistemática.

Pregunta: ¿Que necesitas para cambiar?

Respuesta: Más tiempo, más dinero, más apoyo de mis seres queridos, que me comuniquen mejor las cosas, un empleo, que Marte se alinee con Plutón...

Creo que es una pregunta lícita y normal. Quiero cambiar, por tanto... ¿Qué necesito? La experiencia me demuestra que es un error comenzar el camino del cambio desde ese punto. 

¿Nos hemos parado a pensar las "necesidades" de las personas de la generación anterior a la nuestra? En muchos casos se trataba de cuestiones que hoy vemos bastante al alcance de nuestra mano: Un determinado nivel adquisitivo, un cierto tiempo para destinar al ocio... Disponer de estos soportes ¿Nos ha hecho más receptivos al cambio? No necesariamente.

A la hora del cambio yo recomiendo los siguientes pasos (como siempre, no es una receta mágica, simplemente es aquello que a mi me ha servido):

1. Ser capaz de definir el cambio: Definir implica poder describir 1) los porqués del cambio y 2) lo que no puede faltar cuando la situación de cambio se haya producido. Describirlo por escrito, y de forma que pueda entenderlo una persona de una generación diferente a la tuya (tu hijo, un sobrino o tus padres o abuelos).

El tema de la generación diferente es un excelente filtro para evaluar el grado en que estamos haciendo las cosas realmente sencillas o enrevesadas. No siempre hay que usarlo, si no eres capaz de soportar el resultado. Por eso mis padres no saben que escribo estos post.

2. Definir que puedo hacer YO para lograr el cambio. Mantengo, ya lo he dicho en otras ocasiones, que el cambio personal empieza desde dentro, no hay otra opción. Incluso si son las circunstancias externas  las que obligan.

3. Definir que eventos externos (apoyos de otros, recursos materiales...) facilitarían el cambio. A este tercer punto no le dediques mucho tiempo. Probablemente un tercio del que hayas dedicado a los otros. Sobre todo porque normalmente van a ser cosas que, si no puedes reformularlas para que sea algo que TU puedes hacer, van a estár fuera de tu zona de control y solo serán fuente de frustración.

Conclusión: Antes de empezar a ver que necesito y buscar lo que debe cambiar en el exterior (con el cabreo que esto te va a suponer con bastante seguridad) yo recomiendo que seas capaz de definir lo que quieres... y que vas a hacer tú.

A mi, al menos, me ha funcionado.

sábado

¿Sabiduría o felicidad?

Quiero partir de una de mis ideas básicas, que la vida se encarga una y otra vez de reforzar. Creo firmemente que es posible encontrar de todo en este mundo. La gente tiene una infinita capacidad para sorprenderme (en uno y otro sentido) y por tanto tengo tendencia a pensar en términos bastante relativos.

Esto quiere decir que la respuesta a la pregunta que abre este texto es, obviamente, "Depende".

Dicho esto voy a dar mi particular visión sobre la felicidad, la sabiduría y cómo se complementan. Simplemente para porque llevo varios días reflexionando sobre el tema y poner las cosas por escrito ayuda mucho  a asentar las ideas (y al fin y al cabo, hay que predicar con el ejemplo).

La sabiduría es, desde mi percepción personal, la capacidad para obrar en la vida respecto a unos valores bien definidos y hacia un fin que te parece loable y digno. Entiendo por esto último aquel que no interfiere con la felicidad de otras personas (no coacciona ni agrede, no coarta la libertad...).

¿Qué es entonces la felicidad? Es nuestra capacidad para experimentar plenamente cada paso que damos, con libertad y conciencia total. Libres para vivir cada situación con nuestras incoherencias, nuestras dudas o nuestros cambios de opinión.

Por tanto, dentro del marco de los valores que nos ofrece la sabiduría, la forma en que vivimos esos valores en situaciones concretas es el camino  hacia la felicidad. En la otra dirección, la felicidad nos permite desviarnos de nuestro camino, errar y, en el fondo, aprender y disfrutar del viaje.

¿Es posible sabiduría sin felicidad? Es evidente. Podemos ser unos grandes teóricos. Ser figuras críticas que identifican sin dudar los errores en los demás y dictan las formas de actuación más adecuadas. Quizás podamos decir que "servimos a un bien mayor" pero ¿Existe pasión en ese enfoque? ¿Podemos contagiar realmente a otros, llamar a su corazón?

¿Es posible felicidad sin sabiduría? Afirmativo también. La experimentación de lo que nos sucede (desde comer un alimento hasta el sexo, pasando por vivencias más complejas como disfrutar de una sinfonía) puede ser una forma de vida. Desde luego será una vida placentera pero ¿Podemos considerar este tipo de vida una vida con sentido?

Conclusión: Podemos elegir una u otra y vivir perfectamente con ello, pero para una vida plena, tanto la felicidad como la sabiduría son dos conceptos complementarios. Y, lo mejor de todo, es que son dos capacidades bastante fáciles de entrenar.

miércoles

¿Tenemos un rechazo natural al cambio?


Vivimos en un mundo de cambio constante. Como me gusta esta frase. Es un clásico de arranque, por ejemplo, en multitud de libros de innovación. Vale, la teoría la comparto, pero aunque vivamos en un mundo de cambio ¿Cambiamos las personas a la misma velocidad?

Estudios muestran que el numero de personas que cambian su comportamiento ante conductas adictivas u obsesivo compulsivas, incluso cuando hay riesgo para su vida, es muy bajo. Me arriesgaría a decir que como 1 entre 10.

¿Qué pasa en una empresa? ¿Qué sucede cuando alguien propone algo fuera del orden establecido?

En las organizaciones, las conductas, actitudes y pensamientos que entran dentro de la categoría "Aquí las cosas se hacen así" implican respuestas casi intuitivas y tienen características similares a las fijaciones obsesivo compulsivas. No se cuestionan y se realizan de forma automática (modo zombie).

Las personas ocupadas en el rechazo tienen además la dificultad añadida de tener que seguir dando respuesta a los retos del cotidiano. Para compararlo con una conducta cotidiana, el rechazo a lo diferente se puede volver bajo determinadas culturas organizativas una forma de actuar tan automática como conducir o andar. Nadie se plantea que pueda hacerse de otra forma.

Para tener una foto completa, suma a esta situación que, según la neuropsicología, el aprendizaje de nuevos hábitos o el procesamiento de información incoherente con aquella que ya conocemos supone al cerebro un esfuerzo mayor que la conducta de rechazo, mucho más rápida y tranquilizadora para la coherencia de nuestra imagen del mundo. Así que tenemos hasta a la naturaleza en contra.

¿Vemos los riesgos de actuar según nos lo dice el instinto o el hábito, sobre todo si las reglas de juego han cambiado?

Así que ¿No tenemos salvación contra nuestro primer impulso de rechazar el cambio? Como siempre, el control está en nuestra mano, si queremos hacer el esfuerzo de mantenerlo. 

Veamos algunos ejemplos sobre la forma de ayudar a alguien a aceptar el cambio con una mente más abierta:

1. Entrenamiento en varias habilidades genéricas:

Preparar a la persona para reconocer las emociones y actitudes propias de rechazo ante la idea  y que, aunque seguro que son "totalmente racionales y justificadas", impiden aceptar de forma abierta la información novedosa. 

Poner todo el foco en la escucha y la captación de la información siguiendo la teoría del Flujo, disfrutando de la experiencia de captar información.

Centrarse en identificar puntos en común. Si no eres capaz de encontrar el doble de puntos en común que de discrepancia, posiblemente estás influido por filtros negativos.

2. Identificar el tipo de situación de cambio que afrontamos: Si es un problema real (sobre el que hay que trabajar y no se conoce la solución), es un punto de elección (se trata de elegir entre varias alternativas posibles ya conocidas) o es una información a acatar, sin posibilidad de debate.

Evidentemente, la forma de solucionar cada caso, si procede, es distinta.

3. Repetir. Repetir y repetir para consolidar el hábito.

Ser conscientes de nuestra actitud ante el cambio nos permite funcionar de manera eficiente conforme evoluciona nuestra vida profesional como profesional. Si además somos líderes de equipos o nuestro oficio está ligado al desarrollo de personas, creo que tenemos la responsabilidad de ofrecer a otros las herramientas necesarias para su propia gestión del cambio.

Toda técnica sencilla y que refuerce la creación de criterio, seguro que será bienvenida.

jueves

Aprendizaje, curiosidad y juego

El proceso natural de aprendizaje experiencial (a diferencia de lo que sucede en muchas formaciones regladas) recomienda comenzar generando la duda, la necesidad o la expectativa de algo positivo, sigue con la exploración más o menos lúdica y, cuando los resultados generan una emoción lo suficientemente potente (De preferencia positiva) se produce la consolidación de la experiencia, el aprendizaje propiamente dicho.

Dicen que vale más una imagen que mil palabras, y en este caso quiero mostraros como mezclar juego, curiosidad y motivación hacen que una conducta (por ejemplo ir en bici) se refuerce exponencialmente. 

Que nadie se engañe, puede que haya una parte de motivación externa por las expectativas sobre el fin del espectáculo (?!), pero la fuente más potente de motivación viene de dentro: La sensación de alegría y diversión y la curiosidad por descubrir cómo acaba.

Observad con atención las caras de las personas que montan en bici, y comparadlas con las de los actores que hacen ejercicio en anuncios de marcas deportivas ¿Alguna diferencia?


Sin llegar al extremo del anuncio... ¿Podemos encontrar formas de hacer más lúdicas aquellas tareas que por sí no lo son? ¿A alguno de los participantes se les va a olvidar las razones de la actividad realizada?

martes

Flujo práctico: Mejora de las relaciones personales


Hoy me han comentado que la idea del flujo es buena, pero de poca aplicación práctica. Como estoy decidido a desmentir esa idea a golpe de ejemplo, hoy he pensado en unos consejos que siguiendo el concepto del Flujo, permitan mejorar las relaciones interpersonales y la empatía

¿Tienes una persona con la que no te llevas bien? ¿No logras penetrar la coraza de ese colaborador que te parece un tío raro y callado, aunque sea un gran profesional? Veamos si las ideas de la teoría del flujo nos puede echar una mano.

En los procesos de mejora clásicos, para lograr lo comentado en el párrafo anterior marcaríamos algo así como "conocer las necesidades del otro" o "dejar los acuerdos por escrito y asegurar que las expectativas son las mismas". Estos objetivos se centran en el logro final. No se trata tanto de disfrutar de la experiencia sino de lograr una conducta o un producto determinados.



¿Qué conlleva este enfoque? ¿Crees que la otra persona no se da cuenta que tu objetivo consciente o inconsciente no es tanto la mejora de la relación (el proceso), sino lograr una conformidad verbal o la firma de un documento? ¿No te darías tú cuenta? ¿No es fácil que la otra persona piense que lo único que quieres es "blindarte" por si acaso, para poder sacar el papel en caso que algo se tuerza? ¿Cómo reaccionará en ese caso? ¿Quizás también se "blinde" con un compromiso aparente, por ejemplo?

Creo que el foco no debe estar en el producto a conseguir, sino en el proceso. Me explico: Vamos a marcarnos dos tareas sencillas, centradas en la experiencia de relación con el otro.

1. Lograr una sonrisa en el otro. Para ello, vale todo siempre que se den dos condiciones. Que se haga desde el respeto (siempre digo que criticar une es una verdad universal, pero no me parece una técnica sana dedicarse a decir maldades de terceros para lograr una sonrisa) y que la sonrisa no se deba a una concesión unilateral (Te doy 50€ sin nada a cambio o te dejo salir media hora antes sin motivo).

2. Mirar al otro a los ojos y sonreír: Esta es más fácil incluso, ya que está totalmente bajo tu control. Como referencia de la cantidad de tiempo adecuada a mirar a los ojos, un buen truco es lograr percibir el color de los ojos de la otra persona y si tiene las pupilas dilatadas o no. 

Para ambos, marcamos la frecuencia típica para la consolidación de un hábito. Una vez cada uno el primer día, dos el segundo (pudiendo repetir estrategia para lograr el objetivo)... así hasta diez veces. Momento en el cual es recomendable repetir el ciclo, esta vez sin poder repetir estrategia.

En resumen, creo que hay que diferenciar la técnica que usamos comúnmente para los objetivos de desempeño (ligados a dar un producto o servicio determinados) y la que usamos para ayudar al desarrollo de las habilidades personales. 

En este último caso, creo que no es tan importante centrarse en el punto final, sino buscar conductas sencillas centradas en disfrutar de la experiencia de desarrollo e identificar las "pistas" que nos indican que estamos avanzando.

Os dejo con una pregunta ¿Cómo se interpreta, desde la teoría del flujo, recompensar con dinero el avance en el desarrollo de habilidades? ¿Qué mensaje estamos enviando?

Al viento le digo...

sábado

El hábito no hace al hombre (II)


El concepto de inmersión viene de lejos. Disciplinas orientales como el yoga plantean la necesidad de una preparación mental previa al cambio físico. 

Por ejemplo, simplificando mucho, una de las escuelas de yoga más antiguas promueve dos fases iniciales de focalización de los pensamientos y la atención (llamadas yama y niyama) antes de comenzar con los ejercicios para controlar tu cuerpo (asanas y pranayama). Solo una vez dominadas esas cuatro fases puedes comenzar con las siguiente parte del proceso, hacia la experiencia plena.

¿Cómo podemos preparar nuestra mente para hacer el cambio físico? Voy a compartir con vosotros dos técnicas muy sencillas, pero solo si prometéis a su vez compartirlas con otros ;D

1. Centrarse en el cambio físico: Imaginad que queréis dar todos los días un paseo de media hora o empezar a escribir una novela. Podéis poneros una hora de inicio y obligaros a cumplirla, pero esa "meta" no tiene nada que ver con el cambio físico o con los motivos de andar o escribir. Por tanto la predicción es #epicfail 

Otra opción a mi gusto más eficiente es centrarme en la experiencia de caminar y poner metas en ese sentido: voy a buscar el itinerario más rápido a realizar en media hora / voy a hacer un itinerario en el que todos los semáforos coincidan en verde / voy a intentar evitar encontrarme con carritos de bebé...

Lo mismo con la escritura: Voy a intentar que todas las primeras lineas formen un acrónimo / voy a intentar evitar usar la letra e / voy a evitar palabras de más de cinco letras...

¿Pilláis la idea? A la hora de poner metas, son especialmente potentes aquellas que coinciden con otros intereses ya consolidados (voy a intentar buscar cuántas fachadas modernistas hay en mi paseo).

¿Se os ocurren "metas" de este estilo para una conducta como, por ejemplo, hacer un deporte concreto? ¿Y para nuestro trabajo cotidiano?

2. Evaluar el cambio: Una segunda técnica sirve de refuerzo a la primera. Al finalizar el día, antes de iros a dormir, evaluad en qué habéis cambiado o mejorado el hábito que estáis siguiendo. La primera noche basta con una sola cosa, la segunda noche un par y seguid incrementando hasta la décima noche. Podéis repetir cosas de una noche para otra (al final se trata de un refuerzo). 

A partir de la décima noche, volved a hacer la lista desde uno hasta diez... esta vez sin repetir mejoras.

Ojo, porque quitando el esfuerzo y el cansancio normales en un proceso de cambio, puede pasar que descubras que pese a todo no disfrutas de la experiencia. En ese caso... ¡Quizás no debas adquirir ese hábito!

Con estas técnicas os estáis centrando en disfrutar de la experiencia en sí misma, y evitáis poner metas no relacionadas o que os hagan percibir el cambio como un castigo o una imposición. Os puedo asegurar que se disfruta del hábito que se está cambiando... y además se consolida.

¿Os habéis planteado porqué adquirimos el hábito de conducir y "no se olvida nunca"? Porque requiere una coordinación física y una atención mental en la tarea altísimos ¿Por qué unas personas adoran conducir y a otras no les gusta, si el acto es el mismo? Depende si la meta al conducir es el destino o el propio acto de la conducción.

¡Feliz experiencia y gracias a Mihaly C. por enseñarnos a fluir!

jueves

El hábito no hace al hombre ( I )

El otro día hablaba de cómo el intento externo de convencerte para hacer algo "por tu bien" casi siempre está destinado al fracaso. Como complemento constructivo a esa visión (y respuesta a cierta persona ;D) hoy quiero mostraros un proceso de cambio de hábitos que, al menos a mi, me funciona bastante bien.

En mi opinión, cambiar un hábito siempre incluye dos componentes: Uno mental y uno físico. Cualquier intento de cambiar un hábito sin actuar de forma potente sobre ambos no tendrá, según mi experiencia, un pronóstico positivo.

Cambio físico: Se trata de la conducta que vas a realizar, la parte más "visual" del hábito (desde andar media hora cada día hasta comer más sano o estudiar una carrera universitaria). 

Acciones que pueden fomentar esta parte del cambio son, por ejemplo, buscarte un amigo para ir al gimnasio, decirle a todo el mundo que has dejado de fumar o poner el despertador bien lejos de donde duermes para obligarte a levantarte temprano.

Cambio mental: Se trata de esa conversación interna que tenemos sobre el cambio físico y en la que, por ejemplo, nos damos motivos para el mismo.

Pero... Si yo voy al gimnasio (cambio físico) porque me he puesto la meta de adelgazar (cambio mental)... ¡Eso debería funcionar!

Creo que no. He hablado de un cambio que actúa sobre ti de forma POTENTE. En general, las razones que nos damos para hacer una cosa diferente a como la hacíamos ahora no funcionan porque, casi siempre, no nos las creemos del todo o vienen impuestas desde fuera y no nos motivan realmente.

¿Qué sucede entonces? Que nos hacemos trampa: "¡Uy! Va a llover... Mejor hoy no voy al gimnasio"

Entonces ¿Poner metas para cambiar un hábito no sirve de nada? Cómo este post me está quedando muy largo, a este tema respondo la próxima vez.

Poner metas o dar un sentido al cambio de hábitos es importante. Este sentido, evidentemente, depende de las personas aunque hay algunos más probables que otros: por ejemplo no es lo mismo hacer ejercicio para perder peso que hacer ejercicio porque quiero vivir el mayor tiempo posible de forma sana y disfrutar de mis hijos.

En el próximo post os propongo otra forma de cambio mental, que resulta especialmente potente porque se realiza de forma simultanea al cambio físico: La inmersión en la experiencia.

¡Hasta entonces!

martes

La falacia de la evaluación de la formación

Cada día que pasa, cada encuesta de evaluación que recibo me hacen más escéptico hacia los métodos tradicionales de análisis de la eficiencia de la formación.

No, ya no hablo de las encuestas de sonrisa (no de risa, no seáis malpensados) que hace la tripartita, es que de un tiempo a esta parte ni  siquiera la evaluación por niveles de Kirpatrick me parece adecuada. Las veces que he intentando hacer algo así me pierdo en el salto cuántico desde la sesión realizada y pagada hacia ese Ávalon que es el "retorno de la inversión en formación".

Tengo la intuición que de las puntuaciones obtenidas, un 70% mínimo depende de lo bien que te lo pasas (lo majo que es el formador, el feeling grupal que se genere, lo llamativo de las dinámicas, las historias que puedes contar luego). Solo un 30% depende de los contenidos.

Debe ser que en estos años llevo más de una y dos sesiones leyendo propuestas de mejora como "Debería haber bocadillos en el descanso" o "El superexperto que habéis traído de Francia debería saber español"

¿Qué hago con estos resultados? ¿Será que en Formación no sabemos hacerlo bien?



Tras unos días dándole vueltas, he decidido quedarme con la solución más simple. No voy a evaluar más la formación.

¿Qué gano yo (la empresa) evaluando cuánto han disfrutado o aprendido los participantes? ¿Soy capaz de hacerlo? ¿Cuánto esfuerzo necesito para evaluar cada materia de cada curso? No, me niego. No lo veo útil.

He decidido aplicar a partir de ahora la Ley de Aprendizaje Contributivo: El retorno de cada asistente a una formación se medirá en función de su contribución a la empresa: Número de propuestas basadas en contenidos de esa formación (cantidad proporcional al coste y horas de jornada invertidas) y cuánto sacamos con esas propuestas (cuantitativo-económico real y aplicado por la empresa) .

Ahí te quedas, retorno intangible o cualitativo. Ya no me importa cuanto has aprendido o lo inspirador que ha sido el curso que hiciste o el outdoor intensivo. ¿Qué te traes para casa? Me importa cuanto se queda en la empresa. Consolidado y aplicado.

Y entonces ¿Nada de formación en habilidades personales? Porque no se puede medir el retorno ¿no? Inflexible. La misma regla de antes. Piensa en para qué te sirve en tu puesto o para tu equipo. Igual cambias los pasos del modelo comercial de atención al cliente y las ventas suben un dos por ciento. Igual, como la regla también vale para los asistentes a formación interna, das una charla al equipo sobre lo aprendido y generas un montón de nuevas propuestas por participante (además de ahorrar a la empresa la pasta de una sesión con un proveedor).

Ya lo dicen todos: No se trata de saber. Se trata de hacer. Y de lograr resultados.

lunes

Palmeritas pedagógicas

Este fin de semana me había propuesto hacer unas palmeritas dulces. El reto no era sencillo: No estoy especialmente dotado para la confección gastronómica y mi abanico de posibilidades se reduce a una docena de platos del nivel fácil.

Había decidido dejar solo como última opción la del comodín de la llamada (a mi madre o a mi suegra), así que me puse mi gorro de explorador y me senté ante mi ordenador, fiel compañero: Tras googlear “cómo hacer palmeras” y observar el inmanejable número de resultados y de reducir varias veces la búsqueda usando sucesivos filtros, di con un adecuado número de posibilidades.

Con la hoja impresa, la segunda parte consistía en pasar a la realidad palmeril las frases sobre el papel y lograr acercarme lo más posible a la foto de la web. Para ello, me di cuenta que, aunque tenía las cantidades perfectamente indicadas (eso ya es una diferencia con las indicaciones de mi madre), no tenía clara la densidad de la masa, la técnica para extenderla sobre la sarten o qué textura debía tener la palmera en el momento de sacarla del fuego.

¿Para qué existe Youtube? Desde aquí, varios intentos hasta llegar al resultado final:


Mientras comía en compañía de mis seres queridos, hablábamos del final pedagógico gastronómico de esta historia: ¿Os habéis planteado cómo ha cambiado nuestra forma de aprender? ¿Alguien recuerda cómo se conseguía esta información antes de Internet? Incluso para cuestiones sobre las que no sabemos gran cosa (una receta, cambiar una rueda o una batería de coche, reparar un banco de madera…) somos capaces de encontrar no solo instrucciones precisas, sino todo tipo de detalles prácticos y visuales que reducen nuestras dudas sobre el saber - hacer al mínimo.

¿Es posible aplicar esta misma filosofía a habilidades mas “intangibles” del ámbito interpersonal? Yo creo que sí ¿Cómo cambia eso nuestra concepción de la formación? Si realmente las personas están motivadas para aprender sobre un concepto determinado, una labor exploratoria previa permite alejarnos de ejercicios teóricos y dedicar todo el tiempo de tutoría online o clases presenciales a labores de mentoring, reflexión sobre conceptos o posibilidades de aplicación práctica y multiplicar las probabilidades de impacto sobre el puesto de trabajo o nuestras vidas.

¿Es un reto para el formador o facilitador? Desde luego. ¿Qué aporta entonces esta persona a la formación, si la información está disponible para todos? ¿No resulta un desafío personal el descubrirlo?

Una idea para una dinámica: Uno de los participantes (formador de formadores) tiene acceso a la web y el resto no. En un tiempo limitado tiene que explicar oralmente a otro (monitor veterano) cómo realizar una tarea compleja (con datos cualitativos y cuantitativos) Esta segunda persona –sin haber anotado nada- debe transmitir la información (oralmente, con dibujos…) al resto de participantes. ¿Cómo se produce el proceso? ¿Qué tipo de mensajes son más impactantes?

Las palmeritas sabían deliciosas. La dinámica... En cuanto la haya probado, os lo cuento.

sábado

Objetivos de aprendizaje

Muy interesante visión de Julie Dirksen sobre la definición de objetivos de aprendizaje, explicada con sencillez y que recoge una idea que para mí es fundamental [aunque no negaré que de vez en cuando también la pierdo de vista]:¡Diseña momentos de aprendizaje que puedan traducirse directamente en acciones reales para los participantes!
Instructional Design Web Comic #4 - Addendum
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viernes

El futuro de los entornos de aprendizaje

Microsoft ha realizado un interesante estudio sobre la tecnología y las personas en 2020 (tiembla, Verne).
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La formación mediada por nuevas tecnologías (o no necesariamente nuevas) avanza a diferentes velocidades por el panorama español. Creo que tenemos el potencial para realizar formaciones que vayan más allá del Power Point más o menos elaborado pero… ¿Realmente están preparadas las organizaciones para invertir en este tipo de productos? ¿Son ellas capaces de producirlos sin tener que contar con personal ajeno? ¿Somos capaces de medir (y demostrar) el impacto diferencial de estas formaciones frente a la formación presencial clásica?
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A mi parecer el inicio de la implantación de nuevas tecnologías en el aprendizaje de forma sólida se desarrollará eficazmente en aquellas organizaciones cuyos miembros tengan una cultura de aprendizaje permanente. Muchas teorías proponen que será la evolución natural de aquí a unos años (cuando el 100% de las plantillas hayan nacido bajo la web 2.0 y similar) probablemente será automático. No parece una política muy proactiva en nuestras políticas de formación. Parece más bien el camino fácil (y un ejemplo más, sospecho, la Teoría del Mesías).
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Creo que la alfabetización tecnológica en una sociedad es condición necesaria, pero no suficiente para una implantación eficaz del aprendizaje virtual. Yo apuesto como elementos claves del éxito del aprendizaje mediado por nuevas tecnologías:
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El DISEÑO. Será fundamental para generar un entorno de aprendizaje en el que sumergirse en el que el usuario sienta el contexto como propio.
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La EMOCIÓN. Disfrutar del aprendizaje, divertirse, romper esquemas. Determinará, entre otras cosas, que una persona quiera acercarse voluntariamente al entorno de aprendizaje… y que siga en él. Creo que el futuro de la educación avanzará (ya lo está haciendo en países como Reino Unido) por la vía de los Serious Games, por jugar mientras se aprende.
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El APRENDIZAJE NO GUIADO (Todas las formaciones deben ser Wikipedias). El alumno no solo tiene su propio ritmo… Sino que va abriendo puertas y nuevas áreas de aprendizaje de forma activa. Puede que para aprender a correr primero necesites andar, pero para un gran porcentaje de aprendizajes, se acabaron las secuencias generalistas y los itinerarios…
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¡Bienvenidos a la formación a la carta!
(La viñeta es de Bill Watterson)

jueves

Microsoft y la Educación

Aparte de ser una estupenda oportunidad para promover Microsoft Surface, presenta una interesante visión que puede mostrar parcialmente cómo será la formación del futuro.

miércoles

Mi aprendizaje de hoy

Alternativas ante una situación:
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Esperar al Mesías: Yo ya hago todo lo que está en mi mano, pero esta situación solo se solucionará cuando la fusión se produzca/no se produzca, cuando mi jefe cambie de puesto, cuando llegue el nuevo becario o pase esta crisis, cuando me cambien de función, de ciudad, de camisa, cuando ella se dé cuenta de su error, cuando ellos dejen de actuar de esa manera…
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En cualquier caso, la solución depende de cualquier cosa externa a mi (requisitos: que esté fuera de mi control y que no deba realizarse ya, ahorititita mismo).
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La Conspiración : Yo hago todo lo que puedo (o no), pero esta situación no se solucionará porque él tiene objetivos personales ocultos, porque ellos son unos inconscientes, porque me odian, porque son diferentes, porque solo sirven a su amo, porque yo no tengo poder, porque se oponen por sistema…
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Me he dado cuenta de lo fácil que es transitar por uno de estos dos caminos (lo que no evitará que caiga de nuevo en futuras ocasiones), y me he decidido firmemente a pasear por…
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El Tercer Camino: Cualquiera que evite los dos anteriores, cualquiera en el cual te motives a actuar en tu parcelita, hacia tu objetivo (respetando y marcando tu respeto). Úsalo como filtro para decidir tu conducta. Llámalo Hábito Altamente Efectivo, Liderazgo, Sabiduría o simplemente X (o Y o Z). Actúa. Tú. Ahora.
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INCLUSO aunque lo que digan los apóstoles del Mesías y los Conspiradores tenga a veces una parte de verdad, no puede ser excusa para la apatía y la impotencia (o la justificación ideal para no hacer nada).
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Gracias a Bucay y Nancy Etcoff

domingo

Técnicas de Aprendizaje Activo

Hay una sencilla técnica que me ayuda a comenzar el día con la mente limpia y muchas veces me permite ordenar mis pensamientos.
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Sin censura ni tema previo, escribe nada más levantarse lo que tengas en la cabeza. Puede ser una idea más o menos elaborada, pero no hace falta que sea especialmente extenso.
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Aunque resulta laborioso al principio, es especialmente útil en momentos estresantes o difíciles. No sé que tiene el volcar el pensamiento en papel y "darle forma" escrita que hace las ideas más manejables (Este también es válido cuando se trabaja con ideas grupales: ¡Escribirlas donde todos las vean!).
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Imagino que también puede usarse para limpiar la mente al final del día, justo antes de irte a dormir.