lunes

Rodar y rodar


—Piedras... ¿The movie? —El señor Andoain enarcó su ceja derecha, mirando a Gómez-Vilaseca desde la mesa abarrotada de exámenes finales.

—Es para atraer al público americano, profesor —la ceja se alzó un par de milímetros más —. Se trata de una familia de cantos rodados en un pedregal de Los Monegros. Para la animación usaremos un nuevo software de...

La ceja desapareció bajo el flequillo del peluquín.

—Señor... Gómez-Vilaseca. ¿Por dónde empezar? La narrativa de su guion no incluye varios elementos del modelo actancial, no es fiel a Polti, ni tiene los puntos de giro ubicados correctamente. Solo por la posibilidad de rodar esta... este proyecto... De Platón a McKee, imagino que todos se están revolviendo en su tumba.

-Pero señor, Robert McKee está vivo...

El señor Andoain le miró en silencio. Durante el discurso del profesor la ceja había regresado lentamente a su sitio y el joven alumno juraría que ahora esta se arqueaba ligeramente, señalándole la salida del despacho. No sabía cómo lo hacía.

Sus padres no habían necesitado leer la obra para asegurarle que él podía conseguir lo que quisiera (cielo) y que sería un éxito (cariño). Durante meses el aspirante a cineasta peleó con productores para conseguir financiación. Buscó apoyo en blogs especializados. Convenció a un equipo de rodaje con equipo propio y disponibilidad de vehículo. 

Y sobre todo logró alquilar el famoso software americano de animación.

"Piedras: The Movie" hizo feliz a mucha gente: El profesor Andoain comprobó que la crítica la despedazaba por no ajustarse al canon cinematográfico clásico. Los padres del creador fardaban en el café y la partida de mus, desdoblando folios impresos con artículos de blog sobre la película.

La película recibió una jugosa subvención gubernamental por "uso de nuevas tecnologías aplicadas al audiovisual". En base al concepto, argumentó Producción, la cuantía claramente no podía destinarse a remunerar personas. Como todos los técnicos tenían ya equipo propio, los productores se vieron obligados a invertir el dinero en dotaciones para sus productoras y pagar la empresa americana de software, que también quedó encantada.

El público enloqueció, el boca a boca funcionó espectacularmente, y acudieron en masa a descargarla ilegalmente en sus casas. Al cerrar la taquilla solo perdió setenta y tres mil euros.

Tres meses después del estreno Gómez-Vilaseca metió varios papelitos con opciones en una bolsa, sacó uno de ellos, y pidiendo un préstamo al banco comenzó la carrera de Ingeniería.

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