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El valor educativo de Sim City


Sin contar SimCity Societies, ya han pasado diez años desde la última entrega de la popular saga SimCity de Will Wright, juego que desde sus inicios en 1989 pone a prueba (¿Alguien no lo sabe?) tu capacidad para gestionar una ciudad de la forma más eficaz posible. En poco más de un mes (a primeros de marzo), podremos disfrutar de la quinta entrega de la mano de Maxis (Electronic Arts), en lo que se espera sea un nuevo superventas.

Más allá de su valor económico, no soy el único que ve el potencial educativo de este juego.  Podéis encontrar en la web varios ejemplos de su uso en las aulas. y podéis aportar vuestras ideas de uso de SimCity 5 en twitter bajo el hashtag #LearnBuildCreate . Los propios autores hablan de su creación como “un recurso para aquellos profesores que tengan un especial interés en utilizar las herramientas digitales para motivar el interés de sus alumnos por la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas”.
La prehistoria de SimCity
Resulta curioso que un juego a primera vista tan complejo y “falto de acción” pueda resultar tan atractivo y logre generar horas de entretenimiento, a veces de una sola sentada. Ojala nuestros alumnos virtuales dedicasen tanto tiempo a la formación… ¿Podemos extraer alguna lección de cara al diseño de nuestras experiencias formativas online?

La gente de LabGlass, cocreadores del motorGlassBox incluido en esta nueva versión del juego, ha dedicado enormes esfuerzos a construir un entorno realista (más incluso que antes) donde los procesos físicos (agua, incendios, tráfico…) se comportan respondiendo a las leyes naturales y sociales, y los algoritmos de inteligencia artificial aportan una apariencia de intencionalidad explícita a cada elemento del sistema.

Uno de los valores educativos de cualquiera de los juegos de esta saga consiste en ayudarnos a pulir de forma tácita nuestra capacidad crítica para gestionar situaciones complejas con múltiples variables que además no responden siempre igual, como en la vida misma. Al parecer los diseñadores han hecho que descubrir el entramado de relaciones entre variables evoluciones desde una claridad meridiana al principio hasta un cuadro difuso y multivariable en etapas más avanzadas... Como en la vida misma, nada es blanco ni negro sino más o menos adaptativo según tus intenciones.

Como crítica, esta búsqueda constante de un “estado de flujo”, de una óptima relación entre las habilidades del jugador y la dificultad del juego, puede provocar el pensamiento crítico o fomentar el descuelgue de ese perfil de estudiante más acostumbrado a la gratificación inmediata. La labor del tutor como guía y fuente de motivación cobra especial importancia si usamos SimCity con valor educativo.
Estética visual de película
Aparte de los jugadores reincidentes, que ya saben lo que se van a encontrar al haber jugado anteriores ediciones, el juego recompensa de forma constante al jugador. En los primeros momentos con una cuidada estética visual y auditiva placentera para los sentidos. Posteriormente, conforme aparecen tus primeras creaciones, con una sensación de libertad de control y desarrollo potencial que abre la imaginación y crea en tu mente una imagen de ciudad ideal, un objetivo deseado que mantendrá tu motivación a lo largo de toda la partida. Esta característica es crítica (y puede extrapolarse a cualquier sistema de motivación de empleados bien montado): El juego no marca un objetivo, sino que lo hace el propio jugador.

Esta visualización mental, aparte de los efectos positivos en el rendimiento, el compromiso y el mantenimiento de la atención (ver estudios en deportistas de élite) hace que percibamos todo avance estético o procedimental con orgullo en un círculo motivador que se alimenta a sí mismo (¿Alguien ha oído hablar del concepto fiero? Imagina lo que se siente al ver como aparece tu costoso proyecto de obra pública en medio de tu ciudad…)

La interfaz de usuario también ha sufrido una enorme evolución a medida que han ido apareciendo los capítulos de la saga; desde un cuadro de mando racional y numérico hacia componentes sensoriales e intuitivos por capas temáticas y colores, que se esfuerzan por conectar emocionalmente con el usuario de forma inmediata (y casi subliminal) reforzando el vínculo entre el jugador y la ciudad-mascota.
Interface emocional en Sim City
Podría dar algunas claves más sobre el valor de este tipo de juegos para la educación de jóvenes y adultos, pero creo que se entiende la idea. En mi opinión el mayor valor de SimCity o su género no está en ser usados como una herramienta de aprendizaje factual per se (por ejemplo, para aprender cómo se gestiona una ciudad), sino como una excusa para la reflexión crítica, preferentemente con otros alumnos-jugadores y con el profesor, para aprender metahabilidades de gestión de sistemas complejos (por ejemplo, toma de riesgos, decisiones ganar-ganar, evaluación de situaciones, análisis de causas del compromiso de tus sims-ciudadanos…). 

En resumen, una herramienta didáctica recomendada, en cualquiera de sus versiones.