jueves

No subestimes el poder de la fuerza (II)


Pues me iba a poner a recopilar lo que he aprendido de la charla de El Gandouri este lunes en Zaragoza Activa, pero qué queréis que os diga, tengo mi corazoncito y me ha gustado que el post anterior gustase a una persona... Así que llevo tres días reflexionando sobre el tema de la fuerza de voluntad.

En el anterior post decía que podemos pensar en la fuerza de voluntad como un músculo. Siguiendo con el símil, estudios recientes muestran que la fuerza de voluntad es una fuente de energía limitada:  Si no dedicamos tiempo para recargar nuestras pilas, estas se agotan con los retos diarios. 

Por ejemplo… ¿Cuál es tu rutina al levantarte? ¿Qué desayunas? ¡Un despertar agitado y con prisas puede consumir gran parte de tu energía antes incluso de llegar a tu puesto de trabajo! ¿Has pensado qué tareas dejas para final del día? ¡La probabilidad de “caer en la tentación” es mayor conforme avanza la jornada, ya que tu fuerza de voluntad se agota!

¿Se puede "recargar" la fuerza de voluntad? Pues parece que sí: La forma más eficaz de recarga varía según las personas, por lo que os recomiendo probar hasta dar con la adecuada. 

Algunas de las técnicas más recomendables implican la aparición de emociones positivas: la risa (seguro que tienes algún video o monólogo favorito en youtube) o tener un objeto a mano que te recuerde a alguien querido

Ciertas conductas también favorecen la recarga: el consumo de glucosa (bebidas azucaradas, snacks…) supone un aporte de energía externo y por ejemplo un hábito saludable de sueño favorece una recarga óptima.

En mi experiencia es especialmente recomendable cambiar de tarea; de preferencia una que requiera otro tipo de sentidos o habilidades: dedicar cinco minutos a jugar, resolver un puzzle, escuchar música, escribir o simplemente hacer garabatos en un papel ayuda a “resetear” la atención y retomar la actividad con nueva energía.

Son técnicas sencillas, que puedes usar en cualquier parte y no requieren grandes recursos. Yo las he probado, y funcionan.

¿Y tú, te animas?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nuevo artículo, muy interesante, os lo recomiendo.

Isidro Rodrigo de Diego dijo...

¡Muchas gracias (again), todos tenemos nuestro pequeño gran ego al que le gusta el reconocimiento ;D !