lunes

La felicidad no está ahí fuera

Ya hace un tiempo hablé de Mihaly Csikszentmihalyi (sigo sin poder escribirlo sin chuleta, pero ya lo pronuncio casi tan bien como M. Night Shyamalan), como uno de los autores de cabecera si quieres ahondar en el concepto de felicidad (junto con Seligman y Bucay, en mi orden subjetivo de preferencia).

Acabo de retomar Flow, la obra que recopila los fundamentos de la obra MC y me apetecía dejar aquí escritas las ideas que para mi son importantes, tanto por interés en compartirlas como por un ejercicio de pura reflexión personal.

Tenemos la creencia que la felicidad, al igual que el éxito, son objetivos "perseguibles". Esto quiere decir que se sitúan en un futuro al que podemos acceder si se dan determinadas circunstancias (alcanzamos un cierto nivel de posesiones, nos quiere una determinada persona, logramos superar un reto concreto).

Gracias a este libro he descubierto que este concepto de felicidad solo nos lleva a avanzar hasta un punto donde ¡Oh, sorpresa! aparecen nuevas necesidades no cubiertas que nos ponemos a perseguir. Esta espiral de expectativas y deseos crecientes y nunca totalmente satisfechos es un camino seguro hacia la frustración.

En ejemplos del autor, los seres humanos de hace cincuenta años hubiesen dicho con mucha seguridad que iban a ser felices si les hubiesen ofrecido las bienes y servicios de los que ahora disponemos (prácticamente un coche y una tele por familia, el acceso a la información y la comunicación, el nivel cultural, el actual ratio de horas de trabajo y de ocio, las alternativas de viajes...).

¿Somos nosotros más felices que ellos? Creo que no especialmente. El otro día leía un interesante post de JL Del Campo Villarés indicando que las causas de insatisfacción de los empleados con talento siguen siendo las mismas ahora que hace años, y me confirma la idea. No se trata de aquello a lo que aspiramos.

Entonces ¿No existe la felicidad?

Al revés, la felicidad está mucho más al alcance de nuestra mano. Hay que buscarla en las experiencias actuales. Para ello hay que cultivar la atención hacia lo que estamos haciendo y disfrutar del ahora. Como el pintor que pinta un cuadro, como el tenista que juega cada set.

Dije en otro sitio que el cambio rara vez surge de fuera. hay que buscarlo dentro. Creo que con la felicidad pasa lo mismo.

La atención implica ser consciente de nuestras emociones, pensamientos e intenciones con las que actuamos. Esto nos permite definir la experiencia que estamos viviendo. Aprender y crecer.

Ya, pero a veces hay experiencias que no se disfrutan.

Nadie dice que la felicidad implique disfrute constante. A veces (muchas) hay momentos de dudas, esfuerzo, cansancio e incluso dolor. Pero si lo has dado todo; el viaje, a nivel personal, nunca habrá sido en vano. Incluso aunque no logres todo lo que querías.

¿Y nuestros planes de futuro y nuestras experiencias pasadas? ¿No sirven para nada?

Por supuesto que si. Dan sentido y coherencia a toda esa retahíla de experiencias. La agrupación de eventos vividos de forma óptima y decidir hacia dónde quiero enfocarlos nos hace personas íntegras, completas y sanas.


Esto son las bases. El libro cuenta mucho más y en un estilo que yo no puedo igualar. Os lo recomiendo.

Y si, como me pasó a mi, no lográis que os entiendan en la FNAC, llevad el nombre del autor escrito.