jueves

Tres formas de desarrollo personal (o no)

Hoy quiero hablar de tres posiciones vitales que la gente adopta. Tres encrucijadas que pueden ser un trampolín para crecer y llegar más alto en tu desarrollo o unas cadenas que te hundan y te mantengan fijo allí donde estés.

Seguro que hay más, pero en esta semana me he topado con tres personas de muy diferente condición que las estaban experimentando. Dos han visto la oportunidad de crecimiento. Otra no.

Posición 1: No vale la pena (Esta empresa / La vida / Esta persona...)

Este argumento solo me vale si va unido a "... por tanto, tomo la decisión de buscar algo más alineado con lo que quiero".

Cualquier otra opción que signifique "...sin embargo, estoy obligado a quedarme aquí (porque no hay curro, porque tengo muchos gastos, porque ya cambiarán las tornas, porque ya vendrá mi oportunidad)"  tiene un significado muy simple: Tengo miedo a tomar las riendas de mi vida. En el fondo estoy cómodo y prefiero eso a correr riesgos (grandes o pequeños) para conseguir lo que quiero.

Por cierto... ¿Sé lo que quiero?

Esto me lleva a la posición vital 2: Soy / Quiero lo que me dicen (la empresa, el puesto, mi jefe, el cuerpo...). Yo soy lo que los demás dicen que soy. Quiero lo que ese anuncio me ofrece. Aquí el camino del mínimo esfuerzo consiste en no elaborar un criterio propio. Usar las frases de otros como propias. 

Este estilo de vida puede ser muy gratificante: Persigues el placer inmediato aunque nunca totalmente satisfecho (al comprar, al recibir un halago) y es cómodo... Hasta que alguien te echa una bronca o intuyes un cierto grado de rechazo, y estás desproporcionadamente depre todo el día. De nuevo: miedo (a correr riesgos y fallar, al qué dirán, a la pérdida de la aceptación social).

La opción de crecimiento es: Yo estoy alineado y comprometido con un proyecto o idea o bien mayor que yo... sin perder mi individualidad y mi derecho a duda o discrepancia.

Esta segunda posición tiene una versión genética: "Yo soy así" Submensaje: No tengo ningún interés en cambiar, independientemente de cómo te siente lo que digo, hago o pienso. Mi capacidad de adaptación es nula porque está fuera de mi alcance (no me puedo pagar una terapia genética).

En este caso, hay una oportunidad muy grande de desarrollar tu empatía, y el comportamiento altruista. "Yo soy así, pero estoy dispuesto a cambiar voluntaria y genuinamente por los dos (sin esperar nada a cambio)".

Posición 3: Soy lo que siento / pienso (me siento gordo y pesado, no llego a objetivos luego soy un fracasado...) Generalmente las personas tan volcadas hacia dentro y autoconscientes corren peligro de volverse hipocondríacas e hipersensibles a cualquier pequeño aviso interior. Y corren a atacar el síntoma (hago dieta, me quedo hasta las mil por la noche sacrificando mi vida personal...). 

En cuanto el síntoma desaparece un poco, la necesidad también lo hace y se deja la dieta o lo que sea. ¿Veis el ciclo? Es normal que estas personas acaben agotadas... y en la misma casilla en la que empezaron.

En resumen, cada oportunidad, por muy jodida que parezca, puede llevarnos hacia arriba o dejarnos donde estamos (o incluso lastrarnos hacia abajo). 

Disfrutad y aprended de cada momento, porque no se repiten.

Reformulando esta última posición: Soy el que soy (padre, hijo, psicólogo, amante, amigo...) aunque a veces tengo dudas y sentimientos encontrados. En mi búsqueda de sentido tengo derecho a ser feliz, imperfecto, contradictorio, a fallar y a aprender de lo que hago, siento y pienso.