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Flujo práctico: Mejora de las relaciones personales


Hoy me han comentado que la idea del flujo es buena, pero de poca aplicación práctica. Como estoy decidido a desmentir esa idea a golpe de ejemplo, hoy he pensado en unos consejos que siguiendo el concepto del Flujo, permitan mejorar las relaciones interpersonales y la empatía

¿Tienes una persona con la que no te llevas bien? ¿No logras penetrar la coraza de ese colaborador que te parece un tío raro y callado, aunque sea un gran profesional? Veamos si las ideas de la teoría del flujo nos puede echar una mano.

En los procesos de mejora clásicos, para lograr lo comentado en el párrafo anterior marcaríamos algo así como "conocer las necesidades del otro" o "dejar los acuerdos por escrito y asegurar que las expectativas son las mismas". Estos objetivos se centran en el logro final. No se trata tanto de disfrutar de la experiencia sino de lograr una conducta o un producto determinados.



¿Qué conlleva este enfoque? ¿Crees que la otra persona no se da cuenta que tu objetivo consciente o inconsciente no es tanto la mejora de la relación (el proceso), sino lograr una conformidad verbal o la firma de un documento? ¿No te darías tú cuenta? ¿No es fácil que la otra persona piense que lo único que quieres es "blindarte" por si acaso, para poder sacar el papel en caso que algo se tuerza? ¿Cómo reaccionará en ese caso? ¿Quizás también se "blinde" con un compromiso aparente, por ejemplo?

Creo que el foco no debe estar en el producto a conseguir, sino en el proceso. Me explico: Vamos a marcarnos dos tareas sencillas, centradas en la experiencia de relación con el otro.

1. Lograr una sonrisa en el otro. Para ello, vale todo siempre que se den dos condiciones. Que se haga desde el respeto (siempre digo que criticar une es una verdad universal, pero no me parece una técnica sana dedicarse a decir maldades de terceros para lograr una sonrisa) y que la sonrisa no se deba a una concesión unilateral (Te doy 50€ sin nada a cambio o te dejo salir media hora antes sin motivo).

2. Mirar al otro a los ojos y sonreír: Esta es más fácil incluso, ya que está totalmente bajo tu control. Como referencia de la cantidad de tiempo adecuada a mirar a los ojos, un buen truco es lograr percibir el color de los ojos de la otra persona y si tiene las pupilas dilatadas o no. 

Para ambos, marcamos la frecuencia típica para la consolidación de un hábito. Una vez cada uno el primer día, dos el segundo (pudiendo repetir estrategia para lograr el objetivo)... así hasta diez veces. Momento en el cual es recomendable repetir el ciclo, esta vez sin poder repetir estrategia.

En resumen, creo que hay que diferenciar la técnica que usamos comúnmente para los objetivos de desempeño (ligados a dar un producto o servicio determinados) y la que usamos para ayudar al desarrollo de las habilidades personales. 

En este último caso, creo que no es tan importante centrarse en el punto final, sino buscar conductas sencillas centradas en disfrutar de la experiencia de desarrollo e identificar las "pistas" que nos indican que estamos avanzando.

Os dejo con una pregunta ¿Cómo se interpreta, desde la teoría del flujo, recompensar con dinero el avance en el desarrollo de habilidades? ¿Qué mensaje estamos enviando?

Al viento le digo...