jueves

El hábito no hace al hombre ( I )

El otro día hablaba de cómo el intento externo de convencerte para hacer algo "por tu bien" casi siempre está destinado al fracaso. Como complemento constructivo a esa visión (y respuesta a cierta persona ;D) hoy quiero mostraros un proceso de cambio de hábitos que, al menos a mi, me funciona bastante bien.

En mi opinión, cambiar un hábito siempre incluye dos componentes: Uno mental y uno físico. Cualquier intento de cambiar un hábito sin actuar de forma potente sobre ambos no tendrá, según mi experiencia, un pronóstico positivo.

Cambio físico: Se trata de la conducta que vas a realizar, la parte más "visual" del hábito (desde andar media hora cada día hasta comer más sano o estudiar una carrera universitaria). 

Acciones que pueden fomentar esta parte del cambio son, por ejemplo, buscarte un amigo para ir al gimnasio, decirle a todo el mundo que has dejado de fumar o poner el despertador bien lejos de donde duermes para obligarte a levantarte temprano.

Cambio mental: Se trata de esa conversación interna que tenemos sobre el cambio físico y en la que, por ejemplo, nos damos motivos para el mismo.

Pero... Si yo voy al gimnasio (cambio físico) porque me he puesto la meta de adelgazar (cambio mental)... ¡Eso debería funcionar!

Creo que no. He hablado de un cambio que actúa sobre ti de forma POTENTE. En general, las razones que nos damos para hacer una cosa diferente a como la hacíamos ahora no funcionan porque, casi siempre, no nos las creemos del todo o vienen impuestas desde fuera y no nos motivan realmente.

¿Qué sucede entonces? Que nos hacemos trampa: "¡Uy! Va a llover... Mejor hoy no voy al gimnasio"

Entonces ¿Poner metas para cambiar un hábito no sirve de nada? Cómo este post me está quedando muy largo, a este tema respondo la próxima vez.

Poner metas o dar un sentido al cambio de hábitos es importante. Este sentido, evidentemente, depende de las personas aunque hay algunos más probables que otros: por ejemplo no es lo mismo hacer ejercicio para perder peso que hacer ejercicio porque quiero vivir el mayor tiempo posible de forma sana y disfrutar de mis hijos.

En el próximo post os propongo otra forma de cambio mental, que resulta especialmente potente porque se realiza de forma simultanea al cambio físico: La inmersión en la experiencia.

¡Hasta entonces!