lunes

Motivos y valores

Me encuentro a mucha gente que dice estar motivada por cumplir una determinada tarea, y sin embargo desde afuera resulta bastante evidente que su discurso y sus actos no van a la par. Es más, se podría decir que sus motivaciones se mueven incluso en otra línea (por ejemplo destacar o ponerse medallas ante terceros cuando mientras habla constantemente del trabajo en equipo).
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Cada día veo más ejemplos de la diferencia entre una motivación (una meta interna o externa que selecciona una conducta de entre varias posibles, la inicia, la mantiene frente a la adversidad y la finaliza una vez lograda) y los valores (aquellos conceptos, formas de pensar y de actuar que consideramos positivos o aceptables para nosotros o nuestro entorno).
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Los valores cumplen muchas funciones; pudiendo incluso inhibir ciertas conductas pero rara vez tienen la función energizante de la conducta si no está presente la motivación.
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Ciertos experimentos han demostrado que las autocalificaciones sobre aquello que nos motiva (recogidas en test o entrevistas) no correlacionan significativamente con nuestra conducta real. Son los hechos los que pueden mostrarnos lo que motiva a las personas. Sus palabras solo nos dirán aquello que valoran.
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Otro dato: Las personas hacemos más caso de aquellos que representan los conceptos que valoramos (desde alguien con facilidad para hablar en público hasta quien hace ostentación de su nivel salarial o es físicamente atractivo), no necesariamente los que representan nuestros motivos.
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¡Que importante es ser coherente entre lo que decimos y hacemos, especialmente cuando nuestros puestos tienen la responsabilidad añadida de liderar personas!