sábado

¡No te olvides!

La rutina nos devora. La velocidad nos atrapa en una espiral. La saturación de información obliga a cerrar nuestras ventanas perceptivas al mundo. Tras poco tiempo en nuestro puesto (días, meses) dejamos de hacernos las preguntas fundamentales:

¿Por qué lo hacemos así?

¿Para qué sirve este sistema?

¿Qué es lo que hace, realmente?
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De vez en cuando (una vez a la semana, al mes)... ¡PREGÚNTATE!