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Crónicas del Fun & Serious (II): El Misterio de Amelia

Jose Antonio Racero es un inconsciente. Si, vale es una catchphrase barata para captar tu atención, querido lector, pero hay bastante verdad en lo que digo (¡Aunque no en el sentido que le estás dando, malpensado!).

Si tú fueses un inversor y yo te cuento que voy a hacer un juego homenaje a las aventuras gráficas de los 80 y 90, que has decidido hacer este primer juego en formato semi3D…  ¿Cuánto dinero invertirías? ¿Y si te añado que quiero que el objetivo fundamental del juego sea sensibilizar y capacitar en materia de ISO a los jugadores?

Casi puedo palpar tu incredulidad y poca fé en el proyecto, compañero.

Los párrafos anteriores se basan en una historia real: la de Jose Antonio, Verónica, Alejandro y todo el resto de equipo de Omnium Lab, la empresa de Algeciras que entre los diferentes productos de su portafolio cuentan con “El misterio de Amelia”.

Tuve la oportunidad de presenciar la presentación de “El misterio de Amelia” en el último Fun & Serious y (más allá de convertirme en un fan declarado de LudicMan, el terror del aburrimiento) me generó una sensación que todavía me cuesta poner en palabras. No puedo negar que la demo del juego era claramente una beta, pero mi sensación fue como cuando ves un bloque de piedra y casi puedes intuir la escultura potencial que contiene.
LudicMan, gracias a una foto de Aitor Mercero
No entraré al detalle del trasfondo del juego. Para eso os recomiendo acudir a su web y ver el tráiler correspondiente. Además no sería parcial, porque combinar la Guerra Mundial, los nazis, una trama de misterio y la normativa de calidad me parece un reto digno de quitarse el sombrero (Y siempre he sido fan de las aventuras gráficas de Indy, donde sale todo lo anterior… menos la ISO).

Otra gran acierto a mi entender que quiero resaltar es la decisión de construir la historia de forma modular, facilitando la customización no solo estética sino del propio argumento y de los contenidos pedagógicos. Si este proceso ha sido bien diseñado (y por lo poco que los conozco creo que sí) es una cuestión que una organización debería valorar: Pocos serious games hoy en día permiten personalizar algo más allá de la cuestión puramente estética.

Por otro lado, estoy esperando ver cómo resuelven la interface de usuario y como se integra con el resto del sistema para que resulte lo más intuitiva posible para newbies (al fin y al cabo los profesionales que necesitan la ISO no tienen porqué ser gamers) sin que ello limite la creación de puzles retadores y la libertad de acción del jugador. Realmente hay un reto apasionante.

Y como buenos inconscientes, se autoretaron a tener todo esto acabado en tres meses.


Quiero pensar que seguramente más de un inversor japonés hoy sigue lamentando haber desestimado la oportunidad que le ofreció un día un tal Miyamoto para hacer un juego sobre tío bigotudo de profesión fontanero que rescata princesas y pisa champiñones.

No creo que “El misterio de Amelia” sea el nuevo Mario Bros (al menos no tengo suficiente información como para afirmarlo), pero creo que puede convertirse en uno de los productos que funcionen como punta de lanza para abrir el mercado del juego serio en las empresas de España de manera estable de una vez en este 2014.

En tres meses comenzaremos a descubrirlo. No perdáis de vista a este equipo de valientes inconscientes.