martes

Si quieres cambiar, no pienses en lo que necesitas

Siempre he pensado que el cambio se genera bien por elección propia o por reacción a una necesidad (me encuentro mal dónde estoy y cuando la cosa se hace insoportable me muevo). Dejando de lado cual de las dos alternativas es más saludable, hay una pregunta que siempre le hago a la gente, y que de casi todo el mundo responde igual, de forma sistemática.

Pregunta: ¿Que necesitas para cambiar?

Respuesta: Más tiempo, más dinero, más apoyo de mis seres queridos, que me comuniquen mejor las cosas, un empleo, que Marte se alinee con Plutón...

Creo que es una pregunta lícita y normal. Quiero cambiar, por tanto... ¿Qué necesito? La experiencia me demuestra que es un error comenzar el camino del cambio desde ese punto. 

¿Nos hemos parado a pensar las "necesidades" de las personas de la generación anterior a la nuestra? En muchos casos se trataba de cuestiones que hoy vemos bastante al alcance de nuestra mano: Un determinado nivel adquisitivo, un cierto tiempo para destinar al ocio... Disponer de estos soportes ¿Nos ha hecho más receptivos al cambio? No necesariamente.

A la hora del cambio yo recomiendo los siguientes pasos (como siempre, no es una receta mágica, simplemente es aquello que a mi me ha servido):

1. Ser capaz de definir el cambio: Definir implica poder describir 1) los porqués del cambio y 2) lo que no puede faltar cuando la situación de cambio se haya producido. Describirlo por escrito, y de forma que pueda entenderlo una persona de una generación diferente a la tuya (tu hijo, un sobrino o tus padres o abuelos).

El tema de la generación diferente es un excelente filtro para evaluar el grado en que estamos haciendo las cosas realmente sencillas o enrevesadas. No siempre hay que usarlo, si no eres capaz de soportar el resultado. Por eso mis padres no saben que escribo estos post.

2. Definir que puedo hacer YO para lograr el cambio. Mantengo, ya lo he dicho en otras ocasiones, que el cambio personal empieza desde dentro, no hay otra opción. Incluso si son las circunstancias externas  las que obligan.

3. Definir que eventos externos (apoyos de otros, recursos materiales...) facilitarían el cambio. A este tercer punto no le dediques mucho tiempo. Probablemente un tercio del que hayas dedicado a los otros. Sobre todo porque normalmente van a ser cosas que, si no puedes reformularlas para que sea algo que TU puedes hacer, van a estár fuera de tu zona de control y solo serán fuente de frustración.

Conclusión: Antes de empezar a ver que necesito y buscar lo que debe cambiar en el exterior (con el cabreo que esto te va a suponer con bastante seguridad) yo recomiendo que seas capaz de definir lo que quieres... y que vas a hacer tú.

A mi, al menos, me ha funcionado.