martes

La falacia de la evaluación de la formación

Cada día que pasa, cada encuesta de evaluación que recibo me hacen más escéptico hacia los métodos tradicionales de análisis de la eficiencia de la formación.

No, ya no hablo de las encuestas de sonrisa (no de risa, no seáis malpensados) que hace la tripartita, es que de un tiempo a esta parte ni  siquiera la evaluación por niveles de Kirpatrick me parece adecuada. Las veces que he intentando hacer algo así me pierdo en el salto cuántico desde la sesión realizada y pagada hacia ese Ávalon que es el "retorno de la inversión en formación".

Tengo la intuición que de las puntuaciones obtenidas, un 70% mínimo depende de lo bien que te lo pasas (lo majo que es el formador, el feeling grupal que se genere, lo llamativo de las dinámicas, las historias que puedes contar luego). Solo un 30% depende de los contenidos.

Debe ser que en estos años llevo más de una y dos sesiones leyendo propuestas de mejora como "Debería haber bocadillos en el descanso" o "El superexperto que habéis traído de Francia debería saber español"

¿Qué hago con estos resultados? ¿Será que en Formación no sabemos hacerlo bien?



Tras unos días dándole vueltas, he decidido quedarme con la solución más simple. No voy a evaluar más la formación.

¿Qué gano yo (la empresa) evaluando cuánto han disfrutado o aprendido los participantes? ¿Soy capaz de hacerlo? ¿Cuánto esfuerzo necesito para evaluar cada materia de cada curso? No, me niego. No lo veo útil.

He decidido aplicar a partir de ahora la Ley de Aprendizaje Contributivo: El retorno de cada asistente a una formación se medirá en función de su contribución a la empresa: Número de propuestas basadas en contenidos de esa formación (cantidad proporcional al coste y horas de jornada invertidas) y cuánto sacamos con esas propuestas (cuantitativo-económico real y aplicado por la empresa) .

Ahí te quedas, retorno intangible o cualitativo. Ya no me importa cuanto has aprendido o lo inspirador que ha sido el curso que hiciste o el outdoor intensivo. ¿Qué te traes para casa? Me importa cuanto se queda en la empresa. Consolidado y aplicado.

Y entonces ¿Nada de formación en habilidades personales? Porque no se puede medir el retorno ¿no? Inflexible. La misma regla de antes. Piensa en para qué te sirve en tu puesto o para tu equipo. Igual cambias los pasos del modelo comercial de atención al cliente y las ventas suben un dos por ciento. Igual, como la regla también vale para los asistentes a formación interna, das una charla al equipo sobre lo aprendido y generas un montón de nuevas propuestas por participante (además de ahorrar a la empresa la pasta de una sesión con un proveedor).

Ya lo dicen todos: No se trata de saber. Se trata de hacer. Y de lograr resultados.

2 comentarios:

JF dijo...

O todo o nada con esto? :)

Isidro Rodrigo de Diego dijo...

Jejeje... Son apuestas personales, como todo en esta vida no es una elección buena o mala, sino más o menos eficiente.

Cruzaré los deditos ;D

Gracias por el comentario!