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La parte informal de definir objetivos


Existen momentos en nuestra vida en los que te replanteas determinadas cuestiones personales o profesionales. Un cambio laboral, un nuevo miembro en la familia, un proyecto original hacen que reevaluemos nuestros propios límites y responsabilidades, que nos planteemos objetivos diferentes para el futuro y, en definitiva, que nos cuestionemos ese orden establecido en esa zona de confort en la que a veces nos asentamos plácidamente.

La definición de objetivos no es una tarea sencilla, en especial cuando afectan directamente a nuestro proyecto personal. A la hora de hablar de ellos, sale casi siempre a relucir la regla SMART, que a mi parecer afecta casi de forma exclusiva a la parte formal de su definición.

¿Un objetivo SMART logra el compromiso y la motivacion por si mismo?

Me gustaría compartir algunas pistas que afectan más a la parte motivacional y de compromiso que a mí me han ayudado en esos momentos de redefinición, y que en mi opinión complementan la regla antes nombrada:

1. Da significado a los objetivos: Los objetivos no son un fin en sí mismo, son el camino de baldosas amarillas que responde a un plan mayor. Estamos animados a cumplirlos porque nos permiten acercarnos a nuestro yo futuro ideal. A la hora de definirlos, hazlo en referencia a tu proyecto vital o profesional.

2. Reformula tus objetivos en positivo y evita que en tu lista de objetivos predominen aquellos que buscan evitar perjuicios. Son fácilmente detectables: si un objetivo no estimula tu compromiso y realmente no te convence sino que con él tratas de obligarte a hacer una tarea… ¡Que suenen las alarmas!

3. Siempre que sea posible, rodéate de personas que busquen objetivos comunes o complementarios a los tuyos.

4. Asume la responsabilidad de definir tus propios objetivos: Por supuesto que la definición de una meta debe basarse en un análisis personal y este puede enriquecerse de las perspectivas y consejos de terceros, pero no dejes que estos [Los medios, las personas que te rodean…] definan lo que tú quieres ser. No trates tampoco de convertirte en otro. Sé original. Sé tú.

Y sobre todo, la regla más fundamental: El esfuerzo invertido en definir estos objetivos no debe quedarse en un ejercicio puntual. Escribe tu proyecto. Léelo cada mañana o cada noche. Vive tu proyecto. Recuerda que la felicidad no está solo en conseguir tus metas. El viaje es una recompensa en sí mismo.