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II Jornadas Doctorales Iberus - Exponentes al cubo

Querido lector, si te hablo de “tesis doctoral”, quizás tu cerebro rebusque en su cajón de estereotipos y lo asocie a conceptos como “formal”, “gran cantidad de palabras esdrújulas”, “sufijos en latín” o incluso “aburrido”.

Eso mismo me pasaba a mi… hasta que este pasado día 3 de julio tuve la oportunidad de participar en una mesa redonda del Campus de Excelencia Internacional Iberus en sus II Jornadas Doctorales.

Como bien dijo su Director Ejecutivo Oscar López en el cierre de las jornadas, este consorcio de universidades (Zaragoza, Pública de Navarra, Lleida y La Rioja) comparten campos de investigación comunes y se esfuerzan activamente generar iniciativas que potencien no solo sinergias en la generación de nuevo conocimiento, sino también procesos de identificación del talento joven y del desarrollo del tejido industrial de la zona geográfica que comparten (y me atrevo a decir, de todo el territorio nacional).

Quizás te preguntes, como me pasó a mí “¿Qué son unas Jornadas Doctorales?”. Muy fácil (ahora que lo sé): Se trata de un evento donde doctorandos de las diferentes universidades tienen oportunidad de mostrar el objeto de su tesis, en este caso en doble formato de poster y presentación oral de unos quince minutos.

A partir de aquí, es donde mi lista de conceptos asociados al estereotipo “tesis doctoral” se rompe en mil pedazos. 

En un ambiente distendido, donde quedó claro que el aprendizaje y el rigor científico no requieren necesariamente de formalidad, pasaron por el estrado jóvenes talentos que nos hablaron de telómeros, insectos, yemas de huevo o la poética de la función docente (entre otros). Un evento ecléctico y renacentista donde cabe destacar la pasión de los exponentes y su interés en asegurar la didáctica de lo expuesto, traduciendo cualquier concepto a términos llanos y accesibles.

Cortesía de la Univ. Rioja

Teniendo en cuenta que uno de los objetivos de las Jornadas es la creación de puentes entre disciplinas y la apertura de nuevos terrenos a explorar, creo que el objetivo está plenamente cumplido y se debe sobre todo al excelente ambiente generado por el equipo organizador de las jornadas.

Ah, si… Y también hubo ponencias sobre la importancia de los doctores en la empresa (Manuel Doblaré), creación del curriculum (Gorka Bartolomé), sobre la propiedad intelectual (Miguel Lacruz, Luis Alberto Marco y Rodolfo González) y  participé en una mesa redonda sobre redes sociales profesionales junto a Joaquín Sevilla (crack 1) y Beatriz Plaza (@educabea , crack 2). Pero vamos, que los protagonistas del evento fueron claramente los doctorandos, como debe ser, y en este post también deben ser ellos los “homenajeados”. 

En la comida posterior tuve la fortuna de compartir mesa con los organizadores, y contagiarme de esa curiosidad natural que siempre desprende el investigador / docente vocacional, con esa mezcla tan difícil de lograr que combina rigor científico y pasión a la hora de afrontar los retos. Vi personas con ganas de seguir rompiendo barreras, con una curiosidad y didáctica pulida a base de entrenamiento y años de “oficio”.

Gracias Olga, Héctor, Belén, Paco, Jose Miguél, Oscar, Joaquín y Beatriz por compartir vuestro conocimiento…  Oiremos hablar mucho de Iberus en los tiempos que vienen, estoy convencido.

Como dijo Joaquín Sevilla, uno de los objetivos de la ciencia debe ser devolver a la sociedad parte de la inversión realizada en ella, preferentemente bajo la forma de potencial conocimiento práctico. En mi caso, un solo día de jornadas me ha aportado conocimientos y me ha motivado a seguir curioseando. 

En aras de esa misma reciprocidad, sirva este humilde post como un intento de devolver a Iberus lo que me ha aportado, con el deseo de muchos más eventos como este.

PD: Y perdón por el título, pero no he podido evitarlo